La Orden Cisterciense de la Estrecha Observancia proviene de la tradición monástica que toma por guía el Evangelio y la Regla de San Benito, en el siglo XII en un pequeño pueblo de Francia llamado Cîteaux (de allí en latín: cistercium y en español: cisterciense) en el año 1098 San Roberto, San Alberico y San Esteban, monjes de la abadía benedictina de Molesmes, son quienes inician este nuevo estilo de vida. San Bernardo será el gran propagador del mismo.